¿Autoayuda o autoengaño?


¿Autoayuda o autoengaño?          ¡ AUTOAYUDA !

¿Autoayuda o autoengaño?
¡ AUTOAYUDA !

¿Autoayuda o autoengaño?           ¡ AUTOENGAÑO !

¿Autoayuda o autoengaño?
¡ AUTOENGAÑO !

Pueden parecer contradictorias, y lo son, estas dos palabras.

Lo que quizás no es tan evidente es que practicamos ambas simultáneamente.

Como he manifestado en diferentes reflexiones anteriores, si le preguntamos a alguien si quiere ser feliz, la respuesta inexorablemente será: ¡sí, claro, evidentemente!

Así pues será evidente también que todos sin excepciones tenemos interés, necesidad y ganas de recibir ayuda, de ayudarnos, de practicar la autoayuda/ hacernos el bien/ minimizar las condiciones adversas y/o difíciles/ vivir en y con las mejores condiciones posibles/ etc.

Si, como he puesto de manifiesto, todos y cada uno de nosotros estamos interesados ​​en ser felices y todos queremos ayudarnos a nosotros mismos, como es posible que practiquemos a la vez la autoayuda y el autoengaño? 

Alguien podrá pensar ¡que no! “¡Yo no me engaño nunca!” “¡Yo soy totalmente honesto y transparente conmigo!”

Siento confrontarlos con la realidad, que no siempre es tan bonita como a uno le gustaría.

¿Quién no se ha dicho algo similar? :

  1. ¡Si, ahora, cuando haya terminado esto que estoy haciendo, ¡enseguida lo acabo!
  2. Más adelante, superados estos obstáculos, me comprometo a …
  3. En cuanto esté de eso, lo hago!
  4. Así que pueda!
  5. Cuando haya pasado todo esto, ¡te prometo que…! ¡Me prometo que…!
  6. Etc.

Promesas que luego no ha llevado a cabo, no ha cumplido.

Y así un largo etcétera de “buenas” y “piadosas” excusas, razones que no lo son, y argumentos con los que uno intenta “venderse” y comprarse una buena consciencia.

Y, todos, todos sin excepciones, sabemos que son técnicas y tácticas de autoengaño. A poco que “miremos” en nuestro interior, por poco que realmente seamos mínimamente honestos con nosotros, mirando con una cierta lucidez, sabemos, sin lugar a dudas que son intentos de tener “buena opinión”, “buena consciencia” de uno mismo .

Sólo son eso, vanos intentos de dotarse de buena consciencia y tener buena opinión de uno mismo. Y, evidentemente también, todos estos intentos están destinados al fracaso ya que, aunque hagamos ver a veces que nos los creemos, en el fondo sabemos, sin ninguna duda, que no estamos siendo honestos, que no vemos la realidad, que sólo son excusas y “buenas razones”.

Y digo que están destinados al fracaso, ya que sabiendo que son “buenas razones”, realmente y auténticamente no nos las creemos. ¡Sabemos que nos estamos engañando!

Y engañarse no ha sido, ni será nunca, la mejor manera de estar contento y satisfecho de sí mismo y con uno mismo. Más bien al contrario ha sido, ¡y será siempre, la “mejor” manera de sentirse frustrado por no hacer lo que uno dice que quiere hacer!

¡Será la manera de conseguir estar inseguro e insatisfecho con uno mismo! Será la manera de aumentar la propia inseguridad, la propia falta de autoestima, y ​​la desconfianza con uno mismo! Ya que no hay nada que nos haga mermar más la seguridad, la confianza, la autoestima y la propia percepción de uno mismo que ¡no hacer lo que uno dice que quiere hacer!

Si eso es lo que queremos (bajar la seguridad, confianza y autoestima), ¡pues adelante!

Pero si no es eso, y al revés, lo que queremos, lo que Yo quiero es aumentar la propia firmeza, la confianza, la seguridad y la autoestima, entonces lo que toca, lo que hay que hacer es ¡practicar la autoayuda, ayudarse!

Qué mejor autoayuda que comenzar a practicar el “hacer lo que digo que quiero hacer”, y dejar de engañarse?

Para ello hay que mirar, mirarse con honradez, con humildad, sin querer disfrazar lo que sea que haya. Pero al mismo tiempo sin exigencia, sin acritud, sin juicio negativo, sin “masoquismo”.

No hace falta flagelarse ni mortificarse por aquello que tengamos que ir arreglando; sin prisas pero sin pausas, poco a poco iremos “mirando y arreglando” todo lo que sea necesario.

Y, si uno se ayuda a si mismo, entonces, si es necesario podrá pedir y recibir ayuda externa. Ya que si uno no quiere recibir ayuda, si uno no se ayuda no puede recibir ayuda de nadie.

Una vez más uno elige, usted elige aquello que quiere:

¿Autoayuda o autoengaño?

Acerca de Miquel Bru

Me dedico al bienestar integral de la persona tanto en el entorno empresarial como a particulares. Coach y formador, Creador y Terapeuta del método: "Acompañamiento Personal" ©. Creador y conductor de diferentes seminarios de Crecimiento Personal desde hace años: “En busca del Maestro Interno”, “Superando la Muerte”, “El botiquín Interno de la Salud”, “Psico-Bio-Generadores: Chakras”. Creador del "Sistema Y'Un" ©, profesor de Zen desde 1986 en la línea Dürckheim (temáticos de Zazen), Hipnoterapeuta, Trainer en Control Mental y técnicas de relajación-meditación (temáticos de meditación) además de maestro de Reiki. Desde 2004 hasta 2013 Gerente del Centro Mosaic en el Principado de Andorra, el cual está dirigido al crecimiento holístico de la persona. Dirijo desde 2009 Mosaic Empresa, dedicada al trabajo de superación y crecimiento a todos los niveles (empresarial, humano, consecución de objetivos, rentabilidad, etc.) tanto de los responsables como de la empresa en sí. Realizo conferencias, seminarios y cursos en diferentes lugares.
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