Silencio y Ruido internos:


Zen en Engolasters

“encuentra tu lugar de paz”

De lo que te quiero hablar hoy es de la capacidad que tenemos los seres humanos de buscar, encontrar y potenciar este espacio interior de silencio profundo, armónico, generador de Paz y Bienestar.

Cierto que en este momento nuestra sociedad es una sociedad ruidosa, incluso estruendosa (anuncios incesantes, música estridente, ruidos ambientales como trafico, maquinas, griterío, ruido informático, etc.) que deja pocos espacios para la Paz.

Por estas y más razones que iremos viendo, hoy, más que nunca, es necesario e imprescindible buscar esta zona interior de silencio.

En primer lugar, debemos hacernos una pregunta: ¿Qué es el silencio?

¿Acaso es solamente la ausencia de ruidos externos, la calma aparente que pueda encontrarse en algún lugar apartado, una baja frecuencia de decibelios, una falta de estímulos auditivos, etc.?

Aquí deberíamos diferenciar entre sonoridad externa y sonido interno que en muchos momentos es o deviene ruido interior.

En el caso de la sonoridad externa libremente escogida, música, cantos, sonidos, etc., esta es una faceta cultural y gratificante para la mayoría de seres humanos; y, por lo tanto, provechosa al mismo tiempo que favorecedora del desarrollo armónico del ser. 

Pero, desgraciadamente, en muchos casos y momentos no es el caso.

Nos vemos bombardeados por multitud de estímulos auditivos que buscan diversos objetivos: vendernos algo, captar nuestra atención por alguna razón, distraernos/atontarnos, etc.

Y aquí empieza el problema; al estar acostumbrados a este nivel incesante de ruido nos resulta muy difícil estar con ausencia de ruidos. Lo vemos a menudo en muchas personas que no saben o pueden estar haciendo alguna actividad sin poner algo de ruido de “acompañamiento”.

Y, cuanto más acostumbrado al ruido, más difícil resulta entrar en el silencio interior.

Y es por ello que, a la inmensa mayoría nos cuesta entrar en este espacio de silencio interno.

Este no es simplemente ausencia de sonidos, ya que cuando estos cesan toma el relevo nuestro “parlanchín” mental que suele acompañarnos siempre con un incesante vaivén de elucubraciones, ideas, pensamientos varios que vienen y van sin que en la mayor parte de los casos hayamos hecho algo para invitarles a venir.

Según los últimos datos en investigación neurobiológica solemos generar al día unos 90.000 “pensamientos”, de los cuales solo un 10% seria mas o menos voluntario (9.000). La mayoría son involuntarios y automáticos, cuando no simplemente “recolección” de los de otras personas y/o inducidos por situaciones.  

De los 9.000 restantes, según los mismos estudios, solo otro 10% (900) serian realmente hechos con más o menos consciencia.

Con lo cual vemos que de todo el ruido interno solo dedicamos este 1% a pensar/reflexionar sobre algún tema.

¡El resto es solo ruido! 

Entenderemos entonces que en muy pocas ocasiones podemos estar en este espacio de silencio interno; salvo que, de forma consciente y voluntaria hagamos algo para buscar, encontrar, favorecer y establecer la practica de estos espacios de paz.

Y este lugar de Paz, de silencio interno, se puede aprender y practicar (como todo lo que hemos aprendido a hacer).

Para ello, hoy y aquí en este blog, te voy a proponer algunos ejercicios fáciles de describir y de practicar sin necesidad de que vayas a ningún seminario de formación (entiéndeme bien, no digo que no vayas a algún curso para profundizar en ello).

Ejercicios:

1º: Practica de atención mental:

Pon atención a lo que en este momento pasa por tu mente. ¿Has escogido tu este pensamiento, o ha venido sin que tu quisieras? Esta practica, si la realizas de manera habitual, te permitirá devenir más consciente de este automatismo.

2ª: Practica de respiración consciente:

  • Pon toda tu consciencia en tu respiración, siéntete inhalar: tomate tu tiempo para sentir el flujo del aire entrando en tus pulmones; pon en ello toda tu atención, ¡siéntelo!
  • Quédate un breve instante sintiendo tus pulmones llenos, puedes poner incluso tus manos sobre la parte que sientas que se haya hinchado (puede ser la parte alta, o, si practicas lo suficiente, tu zona baja/abdominal [Hara en Zazen] por debajo de tu ombligo).
  • Después, lo mismo que en la inhalación, permítete devenir consciente de tu exhalación: siente que, como si fuera un globo que se deshincha, el aire sale lentamente de tu cuerpo habiéndolo nutrido del oxigeno necesario a tu vida.

Esta practica se puede sofisticar mucho más, pero te propongo la versión más fácil de hacer.

3ª: Practica de la propia escucha activa:

Manteniendo la atención en tu respiración, empieza a escucharte, a escuchar tu “voz” interior, tu dialogo interno: ¿Cómo te hablas a ti mismo? ¿Cómo te sientes a ti? ¿Cómo te miras? ¿Cómo te ves?:

¿Es con respeto (o te dices cosas como “no valgo para esto”, “no soy lo suficiente”, “soy torpe”, etc., etc.)?

¿Es con humildad (o te habla un ego engreído convencido de su superioridad respecto a otros)?

¿Es con cariño, a la vez que con aceptación de las cosas que puedes mejorar (no por que otros te lo digan; sino por que tu mismo ves que, sin exigencia y sin prisa, puedes ampliar tu saber y hacer)?

4º: Practica de aquietar tu mente:

Ayudado por estas practicas anteriores, respirando a tu ritmo propio, sin forzar nada, simplemente observa/obsérvate mentalmente: 

  • ¿Qué viene: un pensamiento, una emoción, una sensación, una elucubración?
  • Simplemente obsérvalo de la misma manera que observarías pasar una nube: sin apego, sin resistencia, sin esperar nada; ¡simplemente obsérvalo!
  • Y, de la misma manera déjalo pasar sin apegarte a ello, sin entrar en el juego de la controversia, sin valorar ni juzgar lo que sea que haya venido.
  • Déjalo venir, déjalo pasar, déjalo marchar…
  • Como si estuvieras en un cine viendo una película que no te entusiasmara mucho, simplemente observa, mira…
  • Y, con la misma falta de pasión, sencillamente observando, deja marchar lo que haya venido…
  • Como en una película observas, como si fuese un personaje que aparece por una esquina de la pantalla, deambula por ella y se marcha por la otra esquina…
  • Dejar venir, dejar pasar, dejar marchar… (te lo puedes repetir como si fuese un mantra).

5º: Practica de Zazen:

Siéntate en un lugar tranquilo sin paso de personas o animales, con ropa cómoda, en una silla o cojín de meditación (lo que te resulte a ti cómodo), sin ruidos ni música, con luz suave de ambiente.

  • Con los ojos abiertos posa tu mirada (no fijes) en un punto a +/- 1 metro de ti.
  • Céntrate en tu respiración: devén consciente de cada inhalación, pausa y exhalación.
  • Sin forzarla ni retenerla, sencillamente dejándola ser a tu ritmo propio, obsérvala, ¡siéntela!
  • Cuenta cada respiración completa (1 inhalación + 1 pausa + 1 exhalación + 1 pausa) como un numero (el 1, el 2, el 3, y así seguido hasta 10) y luego vuelve a empezar por el nº1.
  • Vendrán pensamientos, sensaciones, ideas, elucubraciones, etc. (ej.: ¿Qué hago yo aquí perdiendo el tiempo? / Con lo que tengo que hacer…/ ¿Para que sirve?). 
  • Deja pasar todo lo que venga y céntrate en la practica de la respiración y el contar.
  • Practícalo al principio solo por un periodo de 3 minutos (se te harán eternos), luego, con la practica podrás aumentarlo si lo deseas.  

Entrando en el silencio interior:    

Con estas distintas practicas seguidas de manera disciplinada y consciente cada vez te resultara más fácil, más practico y sobretodo mucho más placentero entrar en este espacio interno de silencio en donde tendrás la ocasión y posibilidad de ir encontrándote más a ti mismo, de poder; por fin, escuchar a tu voz interior, a tu SER interno y devenir aquello que en esencia ya eres, pero que en la vorágine diaria no practicas.

Este espacio interno es tu lugar sagrado de Paz, de Bienestar (bien estar/ estar bien).

Es tu espacio sacrosanto de libertad, que nada, ni nadie te puede quitar.

Es tu lugar de encuentro contigo mismo.

Es el laboratorio alquímico en donde podrás transformar todos tus “metales “pesados (fobias, ira, egoísmo, culpas, resentimientos, etc.) en el oro puro de tu CONSCIENCIA.

¡No lo negocies, no lo sacrifiques, no te permitas vivir tu Vida sin vivirla!

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About Miquel Bru

Me dedico al bienestar integral de la persona tanto en el entorno empresarial como a particulares. Coach y formador, Creador y Terapeuta del método: "Acompañamiento Personal" ©. Creador y conductor de diferentes seminarios de Crecimiento Personal desde hace años: “En busca del Maestro Interno”, “Superando la Muerte”, “El botiquín Interno de la Salud”, “Psico-Bio-Generadores: Chakras”. Creador del "Sistema Y'Un" ©, profesor de Zen desde 1986 en la línea Dürckheim (temáticos de Zazen), Hipnoterapeuta, Trainer en Control Mental y técnicas de relajación-meditación (temáticos de meditación) además de maestro de Reiki. Desde 2004 hasta 2013 Gerente del Centro Mosaic en el Principado de Andorra, el cual está dirigido al crecimiento holístico de la persona. Realizo conferencias, seminarios y cursos en diferentes lugares.
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